lunes, 15 de agosto de 2016

Hebreos 9-10; No Más Consciencia de Pecado - Fe En La Obra de Jesús

Jesús murió en la cruz por varias razones: 

(1) Según Isaías 53:5, Jesús se llevó nuestra enfermedad en la cruz para darnos su salud: 

Isaías 53:5, Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Según 2 Corintios 8:9, Jesús se llevó nuestra pobreza en la cruz para que nosotros fuésemos enriquecidos: 

2 Corintios 8:9, Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Según Gálatas 3:13, Jesús se llevó nuestra maldición en la cruz para darnos su bendición: 

Gálatas 3:13-14a, (13) Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), (14a) para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles…

Pero la mayor bendición de todas que Jesús nos consiguió en la cruz es la de la justificación. Según 2 Corintios 5:21, Jesús se llevó nuestro pecado para darnos su justicia: 

2 Corintios 5:21, Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.


La mayoría de cristianos no tienen ningún problema con creer que por la llaga de Jesús ya fueron curados, y que por Él somos libres de toda maldición de la Ley. Pero cuando les dices que ya no tienen pecado porque Dios les ha hecho la justicia de Dios en Él, dudan. Dudan porque son acusados por su propia consciencia. 

Es interesante saber que otra de las razones por las que Jesús murió en la cruz es para hacernos perfectos en nuestra conciencia, según Hebreos 9:14: 

Hebreos 9:14, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?


El contexto en el que aparece Hebreos 9:14 nos indica que los que practicaban el antiguo culto en el Antiguo Tabernáculo –con todos sus sacrificios ritualísticos de animales– nunca se sentían realmente limpios en su conciencia: 

Hebreos 9:7, El sumo sacerdote entraba una sola vez al año al Lugar Santísimo, y siempre con sangre que ofrecía por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

Hebreos 9:9, Esto es un símbolo para el tiempo presente, por el cual podemos ver que antes se presentaban –una y otra vez– ofrendas y sacrificios que nunca podían hacer perfectos, en cuanto a la conciencia, a los que practicaban este culto.

Así también Hebreos 10:4 dice que la sangre de toros y de machos cabríos NO PUEDE quitar los pecados: 

Hebreos 10:4, porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.


Lo único que la sangre de toros y machos cabríos hacía era cubrir sus pecados, pero nunca podían realmente quitar sus pecados. Éste ritual lo hacían una vez al año en el día de la expiación, y éste ritual solamente cubría sus pecados por un año nada más. He ahí la importancia de repetir éste ritual cada año. Es más, cada vez que sacrificaban animales, lo único que estos sacrificios realmente hacían era recordarles que ellos tenían pecado, como lo dice Hebreos 10:3: 

Hebreos 10:3, Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;


El propósito de los sacrificios era recordarle al pueblo de Israel que ellos tenían un problema gravísimo llamado pecado, que no podía solucionarse con la sangre de animales de corral. 

En cambio, en cuanto al sacrificio de Jesús, Hebreos 9:12 dice: 

Hebreos 9:12, Jesús entró –no con la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino con su propia sangre– al Lugar Santísimo una vez y para siempre, habiendo obtenido eterna redención.

Y Hebreos 10:10 dice otra vez que por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez y para siempre hemos sido ya santificados: 

Hebreos 10:10, En esa voluntad (la voluntad de Dios) somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.


Y si lees Hebreos 10:5-9, dice que Dios reemplazó el sacrificio de animales con la muerte de su Hijo Jesucristo, y por eso hoy en día ya no necesitamos seguir haciendo más sacrificios de animales: 

Hebreos 10:5-7, (5) Por lo cual, (Jesús) entrando en el mundo le dice (a Dios): Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste un cuerpo. (6) Holocaustos (de animales) y expiaciones por el pecado no te agradaron. (7) Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.

Hebreos 10:8-9. (8) Entonces primero dice: “Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron”, las cuales cosas se ofrecen según la ley, (9) y después dice: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad”. Así, Jesús quitó lo primero para establecer lo último.

Jesús quitó las ofrendas y los sacrificios de animales para establecer la Única Ofrenda y Sacrificio que realmente era necesario: Su propio cuerpo. Ésta fue la voluntad de Dios, y porque así fue la voluntad de Dios es que nosotros hoy estamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez y para siempre (sólo estoy leyendo estos pasajes en su contexto): 

Hebreos 10:10, En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.


Si seguimos leyendo a Hebreos 10:12, vemos que dice que habiendo ofrecido UNA VEZ para siempre UN SOLO SACRIFICIO por los pecados, Cristo se sentó a la diestra de Dios: 

Hebreos 10:12, pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.

Nota cuántos sacrificios fueron necesarios para quitar nuestros pecados y para santificarnos para siempre, y cuántas veces se ofreció el cuerpo de Cristo. Dice UNA SOLA VEZ. Así de poderosa es la Sangre de Jesús, capaz de santificarnos para siempre habiéndose derramado una sola vez. La Sangre de Jesús no puede compararse con la sangre de toros y de machos cabríos. 

Hablo de cuán preciosa realmente es la Sangre de Cristo en éste video: 
https://www.youtube.com/watch?v=yS6TQR0krGo

Algunos cristianos creen que aún tienen pecados delante de Dios, y piensan que aún tienen que hacer más sacrificio y más rituales diariamente para limpiarse completamente de todo pecado. No han entendido que el único sacrificio de Jesús en la cruz ya borró eternamente y para siempre todo registro de pecado en sus vidas y ya los santificó eternamente y para siempre. 

Estas personas piensan que son personas piadosas al hacer todas estas cosas para tratar de estar “más santos” que los demás, y no se dan cuenta que lo único que realmente están haciendo es deshonrando a la preciosa sangre de Cristo, porque con sus acciones y obras de justicia propia, están diciéndole a Jesús que Su sacrificio en la cruz no fue suficiente, y que por lo tanto ellos tienen que martirizarse y sacrificarse un poquito más cada día hasta quedar completamente limpios. 

No se dan cuenta que lo que hacen –de hecho– es un insulto a Dios, porque con esas acciones piadosas están –en esencia– diciéndole a Dios que la muerte de su Hijo no fue suficiente para lavar sus pecados, y que por lo tanto ellos también tienen que castigarse un poquito más para que sea suficiente por sus pecados (No está mal hacer buenas obras; el problema es hacerlas pensando que serás justificado por ellas). Están diciéndole a Dios que la muerte de su Hijo no funcionó. 

Están tratando a la sangre de Jesús como una cosa común –como si fuera la sangre de un toro o de un macho cabrío– al pensar que la sangre de Jesús sólo les cubre hasta su próximo pecado, pero que después de que hayan pecado tienen que pasar horas orando de rodillas para poder estar una vez más limpios delante de Dios. 

No estoy diciendo que no oren. ¡Por supuesto que deben orar! ¡Es muy bueno orar! Pero cuán diferente es orar sabiendo que ya has sido perdonado antes que orar buscando el perdón de Dios. Pasarás tantas horas menos rogando, llorando y mendigando perdón y pasarás mucho más tiempo sencillamente disfrutando de la Presencia de Papá y de todos los regalos que Él tiene para ti si tan solamente entendiéramos esto. 

Sigo. Hebreos 10:12 también dice que después de haber hecho esto, Cristo se sentó a la diestra de Dios. ¿Por qué se sentó Cristo a la diestra de Dios? Uno se sienta a descansar cuando ya no tiene más que hacer, cuando ya terminó de trabajar y cuando puede descansar. Jesús se sentó porque su Obra Redentora en la cruz ya ha terminado. 

Es más, El mismo Jesús en la cruz dijo: ¡Consumado es!: 

Juan 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.


¿Qué estaba consumado? ¡Aquello que Jesús vino a hacer en la Tierra! Jesús vino para servir de sacrificio expiatorio para el perdón de los pecados de toda la humanidad, y habiendo terminado esa obra en la cruz, entregó su espíritu. “Consumado es” fueron sus últimas palabras antes de morir, indicando un final glorioso para la carrera que Él vino a correr. ¡Misión cumplida! 

Mira este video al respecto: 
https://www.youtube.com/watch?v=_1jsCi25nvE

Jesús se sentó, a diferencia de los sacerdotes del Antiguo Templo quienes nunca se sentaban. Nota que en el Antiguo Templo había una mesa pero no había sillas. Nunca había tiempo para sentarse. La obra de ellos nunca estaba realmente terminada, como lo dice Hebreos 10:11: 

Hebreos 10:11, Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;


Siempre había un nuevo sacrificio que ofrecer en el Antiguo Templo, porque siempre había un pecado más por cubrir. El problema de los pecados realmente nunca estaba solucionado bajo los rituales del Antiguo Pacto. Todos esos sacrificios de animales solamente eran una imagen que señalaba hacia el Único Sacrificio que realmente iba a ser necesario: hacia Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 

Juan 1:29, El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.


Dios permitió todos esos sacrificios anteriores a la venida de Jesús para poder cubrir los pecados del pueblo por un periodo de tiempo más, pues los sacrificios de animales servían como una especie de prórroga por los pecados y como una especie de extensión al tiempo señalado para poder pagar la deuda, hasta que por fin se cumplió el tiempo y Jesús vino a cancelar toda nuestra deuda. 

Entonces los sacerdotes tenían que estar día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca podían realmente quitar los pecados, a diferencia de Jesús que habiendo ofrecido una vez y para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, y con esa única ofrenda nos hizo para siempre perfectos a los santificados: 

Hebreos 10:14, porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Hoy día, muchas congregaciones viven o actúan como si aún tuvieran que matar a un becerro para cubrir sus pecados. Me refiero al hacer cosas como para sentirse perdonados. Tratan de compensar por sus propios pecados haciendo buenas obras. A veces incluso se someten a una auto-disciplina hasta sentirse perdonados por Dios. 

Por eso digo que el origen de la justicia propia es una consciencia acusada por el pecado: están tratando de compensar por sus errores haciendo algunas cosas buenas como para equilibrar la balanza y decirle a Dios que no son tan malos porque sí tienen una que otra cosa buena. 

Ya hemos hablado en detalle acerca de la justicia propia en éste otro blog: 

La Biblia llama estas obras procedentes de una consciencia acusada por el pecado obras muertas al final de Hebreos 9:14: 

Hebreos 9:14, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?


Las obras muertas, en este contexto, no son pecados. Las obras muertas son las obras que hacemos para tratar de estar bien con Dios cuando tenemos una consciencia acusada por el pecado. Dios no acepta estas obras en el sentido de que Dios no te justifica sólo porque haces estas obras. Son obras muertas porque no tienen el toque lleno de la gracia que nuestro Señor le pone cuando entendemos y aceptamos que Su Sangre es suficiente para limpiar nuestras consciencias. 

Estas obras están muertas porque nacen de una consciencia acusada por el pecado. No importa lo que hagamos para Dios, si lo hacemos con una consciencia acusada por el pecado, nunca tendrán el mismo efecto vivificador que hubiesen tenido si las hubiésemos hecho con una consciencia tranquila. 

Evangelizamos diferente cuando estamos bajo auto-condenación. Oramos diferente cuando estamos bajo auto-condenación. Pero cuando estamos bajo una mentalidad de justificación, oramos y evangelizamos con alegría y no lúgubremente. Nuestras obras para Dios tendrán el efecto vivificador de Cristo cuando procedan de una consciencia limpia y no acusada por el pecado. 

Si seguimos leyendo Hebreos 10:15-18, vemos que el Espíritu Santo también atestigua de que ahora hemos sido hechos perfectos y santos para siempre por la obra de Jesús en la cruz, diciendo: NUNCA MÁS me acordaré de tus pecados y transgresiones: 

Hebreos 10:15-18, (15) Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: (16) Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré, (17) añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. (18) Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

Hebreos 10:19-22 dice que por lo tanto, por todo lo conversado anteriormente, podemos acercarnos confiadamente ante Dios en el Lugar Santísimo: 

Hebreos 10:19-22, (19) Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, (21) y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, (22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.


Nota lo hermoso que dice el versículo 22: acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura. 

No se refiere a una obra que tú tienes que hacer para acercarte a Dios –que para acercarte a Dios tú tienes que purificar tu corazón de mala conciencia y lavar tu cuerpo con agua pura– sino que, según el contexto de todo lo que venimos leyendo, Cristo ya purificó nuestro corazón de mala conciencia y ya lavó nuestro cuerpo con agua pura. Y dice en el mismo versículo 22: "en plena certidumbre de fe". Se refiere a la fe en la obra redentora de Jesús. Nos acercamos creyendo eso. 

Verás, cuando tú crees en lo que Jesús hizo por ti en la cruz y cuando entiendes que Él sufrió todo eso para que tú no tuvieras un consciencia acusada por el pecado es que puedes acercarte confiadamente ante Dios para estar con Él. Pero si tú no tienes plena certidumbre de fe, entrarás a la Presencia de Dios con desconfianza y miedo en vez de entrar con alegría, o de paso ni si quiera entrarás. 

Uno de los temas principales de la carta a los Hebreos es la fe en Jesús, porque la carta de los Hebreos fue escrita a los hebreos que habían creído en Jesús pero que, a causa de la persecución hacia ellos por su fe en Jesús, estaban retrocediendo a los antiguos sacrificios, y eso da una nueva luz a lo que el autor sigue diciendo en Hebreos 10: 

Hebreos 10:23, Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.


Los versículos 24-25 son deberes cristianos. Nota que el autor no condiciona tu salvación a las buenas obras pero, por otro lado, las buenas obras sí son importantes para ser de testimonio ante un mundo que no conoce a Jesús. También, es importante seguir asistiendo a la Iglesia porque ahí es donde aprendemos más acerca de nuestro Señor Jesucristo, lo cual es importante para seguir creciendo en gracia, como vimos en este blog:
http://graciaincondicional4.blogspot.com/

También es importante asistir a la Iglesia porque la fe entra por el oír y el oír de la Palabra de Dios. También es importante asistir a la Iglesia porque es ahí donde adoramos a Jesús como un solo cuerpo, en unidad con nuestros hermanos, y es así como somos llenos del Espíritu Santo, pero eso es un tema para otro día, pero nota que el autor no sujeta tu salvación a tu asistencia a la Iglesia. 

Los versículos 26-27 son versículos que muchas veces han sido mal utilizados y enseñados fuera de su contexto, y han terminado metiendo miedo en el corazón de los oyentes. Dice: 

Hebreos 10:26-27, (26) Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, (27) sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.


No debemos sacar estos versículos fuera de su contexto. Según el autor, pecar voluntariamente no se refiere a caer en debilidades carnales –por supuesto que debemos evitar todo lo posible de caer constantemente en debilidades carnales porque no nos convienen, pero éstos ya no tienen el poder para condenar nuestra alma eternamente y el contexto de éste pasaje no se refiere a esos pecados– sino a que, una vez que ya has conocido a Jesús de una manera personal y dejas de creer en Él, ya no quedan más sacrificios por los pecados. ¿Qué más sacrificio quieren? Por supuesto que ya no hay más sacrificios por el pecado porque Jesús ES el máximo sacrificio. 

Quieren regresar a la sangre de toros y de machos cabríos habiendo tenido Un Sacrificio mucho más poderoso y perfecto que esos sacrificios. Ya no hay más sacrificio por el pecado: el que rechaza a la Sangre de Jesús, Dios ya no va a enviar a nadie más hermoso que Jesús a morir por sus pecados. 

Sigamos leyendo. Los versículos 28-29 dicen: 

Hebreos 10:28-29, (28) El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. (29) ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?


Nota la importancia que el autor da a la Sangre de Jesús y al Espíritu de la GRACIA. Lo que el autor está diciendo es que si alguien rechaza el Sacrificio de Jesús, está pisoteando al Hijo de Dios y teniendo por inmunda a la Sangre del Pacto, y está haciendo afrenta a la gracia de Dios. El autor no se refiere a caer en pecados carnales, porque según el contexto, el autor ya nos indicó lo que Jesús hizo con nuestros pecados (los perdonó eternamente). Esto lo entendemos únicamente al leer todo el libro de los Hebreos en su contexto. Sigamos leyendo: 

Hebreos 10:30, Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.


Se refiere a lo mismo de no creer en Jesús para el perdón de tus pecados. 

Hebreos 10:31, ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!


Se refiere a lo mismo de no creer en Jesús para el perdón de tus pecados. Nota lo imperativo que es el autor en describir este pecado de no creer en Jesús. Para el autor, no creer en Jesús es lo peor que puedes hacer. Entonces en el versículo 32, el autor empieza a hablar de la fe en Jesús: 

Hebreos 10:32-35, (32) Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados (esto es, en la obra de Jesús), sostuvisteis gran combate de padecimientos; (33) por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. (34) Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. (35) No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

¡Wow! Nota como el autor les enfatiza que cuando empezaron en la fe cristiana, con gozo aguantaban los vituperios de quienes les vituperaban por su fe en Jesús, y que ahora estaban flaqueando en su fe en Jesús a causa de la persecución, y les exhorta a que NO PIERDAN LA CONFIANZA QUE TENÍAN EN EL PRINCIPIO, QUE TIENE GRANDE GALARDÓN. 

Los versículos 36-39 una vez más hablan acerca de la fe, diciendo que los justos vivimos por fe, y que si retrocedemos, no agradamos a Dios: 

Hebreos 10:36-38, (36) porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. (37) Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. (38) Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.

¿Cómo vivirá el justo? ¿Haciendo buenas obras? ¿Siendo intachable en su conducta? ¿Siendo perfecto y nunca equivocándose? No; dice que el justo vivirá únicamente por su fe. Es decir, eres justo delante de Dios cuando CREES y solamente porque crees; nunca por tus obras. 

¿Por qué quisiera Dios que creas día tras día en tu justicia una vez que Él ya te ha hecho justo? Es porque todos los días de tu vida van a haber evidencias para lo contrario: vas a tener pensamientos que son contrarios a esa justica y lo más probable es que también vas a tener acciones que son contrarias a esa justicia, y la única forma que vas a saber que eres justo delante de Dios es por fe, porque tú crees que eres justo delante de Dios al haber creído en la obra de Jesucristo en la cruz, como lo dicen las Escrituras: 

Habacuc 2:4b… más el justo por su fe vivirá.

Y si analizas todo Romanos capítulo 4, habla acerca de la fe de Abraham diciendo que cuando Abraham le creyó a Dios, su fe le fue contada por justicia: 

Romanos 4:3, Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.


Es decir, Abraham alcanzó el estatus de justo delante de Dios el instante en el que le creyó a Dios cuando Dios le dijo: 

Génesis 15:4-5, (4) No te heredará éste (refiriéndose a un criado que había nacido en su casa), sino un hijo tuyo será el que te heredará. (5) Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia.


Génesis 15:6, Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Y hacia el final de Romanos 4 dice que a nosotros –del mismo modo que a Abraham– nuestra fe nos es contada por justicia el instante en el que creemos en Jesucristo: 

Romanos 4:23-24, (23) Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, (24) sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.

Somos justos por fe y no por obras. La reforma de Martín Lutero se centró en esta doctrina: la justificación por fe. Esto no es algo que recién estamos descubriendo en nuestros días sino que es algo que Dios ha venido restaurando desde hace ya mucho tiempo. 

Cuando la Iglesia Católica aún exigía tantas cosas a la gente para entrar al cielo, Martín Lutero apareció con su Reforma diciendo que eso no es verdad y que para llegar al cielo bastaba con creer en Jesús. 

La religiosidad es enemiga de la gracia, y hoy en día es como si una vez más la Iglesia estuviera cayendo en la tendencia de decirle a su gente que tienen que hacer esto, esto, esto, esto, esto y esto para no irse al Infierno. Es una falta de revelación de la Gracia de Dios. Tenemos que orar por nuestras Iglesias para que Dios abra sus ojos a la verdad del hermoso Evangelio de Jesucristo. 

La palabra "Evangelio" es una palabra griega que adoptamos en el español, que significa "buena noticia". No es una buena noticia decirle a la gente que su salvación depende de su buena conducta o de si ya perdonaron a todo el mundo. Muchos se entristecen cuando oyen esto, y muchos prefieren desertar el camino cristiano al darse cuenta que es demasiado difícil. Amado lector, el camino cristiano no es difícil; ¡ES IMPOSIBLE! Uno sólo es el que pudo vivirla: Jesucristo. 

Pero la buena noticia que nosotros predicamos es que Jesús ya hizo todo en la cruz para quitar nuestros pecados y para acercarnos al Padre, y que lo único que nosotros tenemos que hacer es creer en Jesús, así como dice el tan famosísimo, Juan 3:16: 

Juan 3:16, Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


Solamente los que creen no se perderán sino que tendrán vida eterna. Pero si tú retrocedes en tu fe, retrocedes para perdición: 

Hebreos 10:39, Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Y el siguiente capítulo de Hebreos es el famoso capítulo que habla acerca de los héroes de la fe en la Biblia, diciéndonos que si retenemos nuestra fe como en el principio hasta el final, nosotros también alcanzaremos grandes cosas y la salvación como todos los héroes de la fe que vivieron antes de nosotros. 

Amado lector, no le tengas miedo a Dios, pues la ira entre ti y Dios ya ha sido puesta a un lado, y ya han sido reconciliados por la muerte de Su Hijo en la cruz. No necesitas hacer ninguna obra para estar bien con Él; Él ya hizo todo lo necesario para estar bien contigo, y tu única parte es CREER en lo que Él ya hizo por ti. Por la fe y únicamente por la fe alcanzarás las promesas de Dios. Te invito, amado lector, a que pongas tu confianza en Jesús, y que nunca quites tu confianza en Jesús mientras vivas en esta Tierra. El Señor viene prontamente, y ya no tardará más. ¡Dios te bendiga! 

INFORMACIÓN DE CONTACTO 

Twitter: @smrlpez 


¡MIRA MIS VIDEOS EN MI CANAL DE YOUTUBE!

Youtube: https://www.youtube.com/user/smrlpez

¡MIRA MIS OTROS BLOGS! 


2 Corintios 3:6-13 – La Letra Mata Mas El Espíritu Da Vida (La Gloria Del Ministerio De La Justificación): http://graciaincondicional7.blogspot.com/